A unos ocho kilómetros de Coronel Pringles, la Estancia La Legua se consolidó una vez más como un importante punto de encuentro en el ámbito ganadero al celebrar su Remate de Primavera. Este evento, que alcanzó su edición número 54, resultó en la venta de 555 animales, incluyendo 360 hembras y 200 toros, tanto de pedigrí como de puro controlado.
Con la participación de 343 asistentes de distintas localidades, el remate se ha convertido en una tradición del calendario ganadero argentino. Este año, destacó la venta de un importante toro colorado llamado Épico, que se vendió por $35 millones.
Un legado de más de un siglo
La historia familiar de La Legua se remonta a 1922, cuando los Badaracco adquirieron su primer campo, conocido como Las Lomas. En 1970, la familia adquirió La Legua y en 1973 realizó su primer remate. Eduardo Sigmaringo, actual encargado, ha crecido en este entorno y ha sido testigo de importantes hitos, como la primera importación de Polled Hereford en 1975 y una significativa importación de 85 animales en un solo vuelo en 1979.
La empresa ha enfrentado desafíos, incluyendo la muerte repentina de Carlos Corna, quien presidía la compañía en 1996. A pesar de las dificultades, Eduardo ha continuado el legado familiar, destacando la importancia de la responsabilidad en la gestión.
Innovación en genética ganadera
La Legua se destaca por su Banco Genético, que desde 1976 realiza punciones y extracción de ovocitos para fertilización in vitro (FIV). Este centro, que ha evolucionado con el tiempo, se encarga de la producción y distribución de los reproductores, que son vendidos en los dos principales remates de la firma.
El sistema de producción actual se basa en la productividad, rusticidad y adaptación, integrando nuevas líneas genéticas en respuesta a las demandas del mercado. Sigmaringo también menciona que la búsqueda de genética se complementa con la adaptación a las nuevas exigencias del sector.
Compromiso con la comunidad y el futuro del campo
La Legua emplea a 35 personas en sus cuatro campos, con un fuerte compromiso hacia la comunidad local. Además, la estancia alberga la Escuela N.º 35 “Yapeyú”, que brinda educación a los hijos de los empleados y fomenta el desarrollo rural.
En el contexto actual, Eduardo Sigmaringo se muestra optimista respecto al futuro de la ganadería argentina, destacando la importancia de combinar la genética con la inteligencia artificial para optimizar la producción. Al mismo tiempo, reafirma la necesidad de mantener la mano de obra capacitada para las tareas que requieren atención humana.
La historia de La Legua es un testimonio del esfuerzo y la dedicación de una familia que ha sabido adaptarse a los cambios del mercado, asegurando su lugar en la historia ganadera argentina.
Fuente: Info Campo



