En el marco de La Rural, Agustín Ochoa se destaca junto a «Toki», un toro Angus colorado que ha sido reconocido como el tercer mejor macho en la última Exposición Nacional de Otoño. Este evento, que reunió a más de 2.000 ejemplares de cabañas de prestigio en Argentina, reafirma el compromiso y la dedicación de la familia Ochoa en el desarrollo de la genética bovina.
La historia de los Ochoa en el mundo de la ganadería comienza en una pequeña chacra de ocho hectáreas, donde José Ochoa, padre de Agustín, pasaba sus veranos y fines de semana. «El campo es como un cable a tierra», expresa José, quien también ha seguido el camino de la abogacía. A pesar de su carrera en derecho penal, el vínculo con la naturaleza y la ganadería ha sido un constante en su vida.
El crecimiento de la cabaña ha sido paulatino. Inicialmente, alquilaron campos y, gracias a decisiones estratégicas en el manejo de la hacienda, lograron expandirse. Hoy, combinan un campo propio y uno alquilado, centrándose en el mejoramiento genético de sus animales. Agustín, el hijo que toma más decisiones en la cabaña, continúa con la tradición familiar, volviendo cada fin de semana al campo.
La cabaña Don Sinforiano se localiza en la Cuenca del Salado y cuenta con el apoyo de un equipo de aproximadamente diez personas. Desde hace tres años, han comenzado a presentar sus animales en Palermo, destacando la calidad y adaptación de sus ejemplares a las condiciones del entorno. «Buscamos ejemplares fértiles y correctos», señala Agustín al referirse a los animales que crían.
El primer gran reconocimiento llegó en la Exposición de Otoño en Palermo con un primer premio de categoría y un tercer lugar en la exposición general. Este éxito ha sido un impulso para seguir participando en más competencias y confirmar la calidad de su genética. «Nos fuimos animando a medida que íbamos logrando buenos resultados en otras exposiciones», comenta José, quien destaca el esfuerzo de toda la familia en este proyecto.
Fuente: Info Campo


