80 años de lucha culminaron en la creación del distrito en 1991.
El 21 de marzo de 1991, tras 80 años de incansable lucha, se sancionó la Ley 11.071 por la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, dando nacimiento al distrito de Florentino Ameghino. Este acontecimiento marcó un hito en la historia de este pueblo, que desde sus inicios se caracterizó por su espíritu independiente y su deseo de forjar su propio camino.
Los albores de la autonomía
Las primeras voces autonomistas resonaron en 1913, cuando por decisión popular se renombró la estación «Halsey» como «Ameghino» en honor al paleontólogo Florentino Ameghino. Este acto simbolizaba el anhelo de independencia que latía en el corazón de la comunidad.
En 1917, se creó la Sub Intendencia de Ameghino, un hecho único en la provincia. Don Pedro Veliz fue designado como primer sub intendente, marcando un paso fundamental en la búsqueda de la autonomía.
Un camino arduo hacia la independencia
A pesar de los esfuerzos realizados, el camino hacia la autonomía no fue fácil. Durante años, la comunidad perseveró en su lucha, organizando asambleas, petitorios y manifestaciones.
A finales de la década de 1980 y principios de la década de 1990, se vislumbraron vientos de cambio. El Concejo Deliberante de General Pinto aprobó una Ordenanza que solicitaba la autonomía y creaba el nuevo partido. Este fue el primer paso concreto hacia la independencia.
La conquista de la autonomía
El 21 de marzo de 1991, la Cámara de Senadores de la provincia sancionó la Ley 11.071, dando vida al Distrito de Florentino Ameghino con Ameghino como ciudad cabecera, Blaquier y Porvenir. El artículo 1° de la ley estableció la creación del nuevo distrito, marcando un hito histórico para la comunidad.
Un pueblo que forja su destino
Las elecciones posteriores a la sanción de la ley dieron lugar a la elección del primer intendente, Patricio García. De esta manera, Ameghino consolidó su autonomía, culminando un proceso de 80 años de lucha incansable.
La historia de Ameghino es un testimonio del espíritu independiente y la tenacidad de un pueblo que siempre se supo capaz de forjar su propio destino. Un ejemplo de que la lucha perseverante por los sueños anhelados puede dar frutos.
















