El orégano producido en San Carlos ha comenzado a destacar en el mercado global gracias a la implementación de la Indicación Geográfica (IG) «Orégano de San Carlos», una certificación que busca dar reconocimiento y valor agregado a este producto tradicional del Valle de Uco.
Hasta hace poco, el orégano de esta región se comercializaba a granel, perdiendo su identidad al ser fraccionado en otras provincias. Sin embargo, la reciente certificación permite que los consumidores reconozcan su procedencia y características únicas.
Un Cambio Significativo en el Mercado
A pesar de que el sello fue otorgado hace más de un año, su presencia en los envases ha comenzado a notarse solo en los últimos meses, gracias a una etiqueta de seguridad administrada por la Sociedad Rural del Valle de Uco.
Gonzalo Appiolaza, propietario de Mardegan, explica que el proceso de certificación fue extenso, llevando más de tres años, y la etiqueta se implementó hace aproximadamente seis meses. Con esta estrategia, se espera captar un diferencial económico similar al que otras Indicaciones Geográficas han logrado en el mercado alimentario global.
Producción y Calidad Sin Igual
San Carlos alberga entre 1,100 y 1,200 hectáreas dedicadas al cultivo de orégano, lo que involucra a más de un centenar de productores, en su mayoría de pequeña escala. La IG busca cambiar la tendencia de comercialización a granel que ha predominado en el pasado.
La Sociedad Rural del Valle de Uco ha destacado que la IG permitirá construir una marca territorial respaldada por controles técnicos y calidad, y actualmente hay cinco empresas certificadas, con planes de expandir esta cifra.
Características del Orégano de San Carlos
El orégano de esta región se distingue por su amplitud térmica, suelos adecuados y décadas de experiencia en su cultivo. Estos factores contribuyen a una mayor concentración de aceites esenciales, que otorgan al producto su característico aroma intenso.
El proceso de certificación exige que al menos el 30% del orégano compacto, una variedad que aporta mayor intensidad aromática, esté presente en el blend. Se establecen también parámetros estrictos sobre la calidad del producto, asegurando que cumpla con estándares rigurosos.
Un Protocolo Estricto para Mantener la Calidad
La certificación de la IG no solo se enfoca en el clima, sino que también regula todas las etapas del proceso, desde el cultivo hasta el fraccionamiento. La producción inicia con la implantación de esquejes y se complementa con un secado al sol, aprovechando las condiciones naturales de San Carlos.
Este método de secado preserva los aceites esenciales, lo que resulta en un producto de alta calidad. Appiolaza afirma que las modernas máquinas utilizadas en el proceso contribuyen a mantener un estándar óptimo.
Combatiendo la Adulteración en el Sector
Un aspecto crítico de la IG es su capacidad para combatir la adulteración del orégano, un problema que ha afectado a la industria. La certificación incorpora auditorías, controles de trazabilidad y análisis físico-químicos, garantizando que el producto corresponde efectivamente al origen declarado.
La Visión a Futuro del Orégano de San Carlos
La certificación de la IG representa un primer paso hacia el desarrollo económico del sector. Actualmente, las exportaciones están dirigidas principalmente a mercados como Brasil, Paraguay y Uruguay, pero se espera comenzar a comercializar orégano fraccionado, agregando valor dentro de Mendoza.
Appiolaza indica que esta certificación permitirá diversificar mercados y fomentar el turismo vinculado a la producción. La iniciativa se enmarca dentro de un proyecto más amplio, denominado Camino de Indias, que busca extender el modelo de diferenciación a otras aromáticas y plantas medicinales del Valle de Uco.
La meta es que los consumidores no solo adquieran una especia, sino un producto cuya calidad está intrínsecamente relacionada con su lugar de origen y las experiencias que este puede ofrecer.
Fuente: Info Campo



