El fenómeno de El Niño está presente y se espera que su mayor impacto se manifieste en los últimos meses del año. En la zona núcleo, las proyecciones indican que las lluvias podrían ser un 90% superiores a lo normal en diciembre, lo que plantea un nuevo desafío para la campaña agrícola.
De acuerdo a un algoritmo desarrollado por GEA/BCR, las lluvias aumentarán un 30% en octubre y un 70% en noviembre. Este cambio en el patrón de precipitaciones obliga a los productores a reajustar sus estrategias, ya que la disponibilidad de agua no será el único problema, sino también la oportunidad de aprovecharla de manera eficiente.
Prevención y adaptación ante El Niño
Alfredo Elorriaga, consultor de GEA/BCR, advirtió sobre la necesidad de estar atentos y anticiparse a las condiciones climáticas. «La recurrencia de las precipitaciones puede ser muy alta», afirmó, haciendo hincapié en que el trabajo agrícola no debe acumularse hacia diciembre.
La estimación se basa en el análisis de datos históricos de lluvias y temperaturas del Pacífico, comparando el fenómeno actual con el evento de 2015/16, aunque con un nivel de incertidumbre respecto a su intensidad final.
Estrategias de siembra ante un clima cambiante
<pLos productores están modificando sus enfoques. La recomendación es adelantar las fechas de siembra para maíz y soja, con el objetivo de evitar cuellos de botella en diciembre. Algunos técnicos sugieren iniciar la siembra de soja de primera a mediados de octubre, en lugar de la fecha habitual.
Además, se plantea la posibilidad de sembrar maíz temprano para aprovechar las lluvias y evitar olas de calor. Sin embargo, se deben considerar las condiciones de cada lote, especialmente en zonas propensas a inundaciones, donde se sugiere optar por maíz tardío.
Genética y manejo: adaptarse a un nuevo entorno hídrico
Los cambios en la disponibilidad de agua también están llevando a una revisión de las decisiones sobre genética y manejo de cultivos. Los asesores mencionan un aumento en el uso de grupos de madurez cortos en soja y una mayor densidad de siembra en maíz, buscando maximizar el rendimiento.
El monitoreo de enfermedades será crucial en este nuevo escenario hídrico. Ya se han registrado indicios de problemas en el trigo, lo que subraya la importancia de gestionar adecuadamente la humedad y las temperaturas.
El desafío final: convertir agua en rendimiento
El estado de los cultivos de trigo es favorable, con un 95% de los lotes en buenas condiciones. Sin embargo, el exceso de humedad podría complicar la cosecha, lo que ya se está viendo en el maíz tardío.
La campaña 2026/27 representa una oportunidad para los productores, pero también un desafío en la gestión del agua. Será fundamental sembrar a tiempo, elegir adecuadamente los ambientes y monitorear de cerca los cultivos para evitar que el exceso de agua se convierta en un problema en lugar de una solución.
Fuente: Info Campo



