Durante la primera jornada del Congreso Aapresid, el secretario de Transformación del Estado y Función Pública, Maximiliano Fariña, abordó las complicaciones que enfrenta el Ministerio en su esfuerzo por desregular el sistema normativo que afecta al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). La tarea se torna compleja debido a la acumulación de normas contradictorias y en desuso que han surgido a lo largo de casi un siglo.
Un sistema normativo enredado
Fariña resumió la situación como un «mundo kafkiano», donde cada intento de simplificar las regulaciones se encuentra con nuevas disposiciones que complican aún más el panorama. En su intervención, destacó que están trabajando en la identificación y revisión de las normativas más relevantes para el día a día de los productores, proponiendo una reestructuración que permita una mayor claridad.
Eliminación de normas obsoletas
El secretario informó que, en un esfuerzo por eliminar la burocracia, se han derogado 50 normas el mes pasado, lo que representa un paso hacia la desregulación. Fariña enfatizó que es esencial redefinir el rol del Estado, señalando que Senasa debería ser un organismo que garantice la calidad y salubridad de los alimentos, brindando confianza a los productores.
La percepción del productor
Fariña criticó la visión punitiva que ha caracterizado al Senasa, señalando que muchas normativas parecen tratar a los productores como delincuentes. «Es necesario fomentar un ambiente donde los productores se sientan respaldados y puedan operar con confianza», afirmó. Según su perspectiva, el objetivo es simplificar los trámites, permitiendo que con una declaración jurada se confíe en la buena fe del productor.
Colaboración con el sector
La revisión de normativas se está realizando en conjunto con técnicos del Senasa y a partir de las sugerencias de los propios productores, quienes han manifestado sus inquietudes a través de diversas plataformas. Fariña proyecta que en un plazo de tres a cuatro meses se podrá presentar un digesto normativo simplificado, con el fin de que su impacto se sienta a partir de 2027.
Otros procesos de desregulación
Además, Fariña mencionó otros esfuerzos de desregulación que afectan al sector agropecuario, como la reforma de la Ley de Cabotaje, que busca hacer más económica la logística fluvial. También se están revisando leyes de financiamiento y la Ley de Seguros, con el objetivo de fomentar un mercado más flexible que beneficie a los productores.
Fuente: Info Campo



