Después de meses de intensas negociaciones, el Gobierno, la industria semillera y las entidades del campo han comenzado a acercar posiciones para la reforma del sistema de semillas en Argentina. Esta evolución fue destacada durante un panel en el Congreso de Aapresid, donde los representantes de los distintos sectores involucrados expresaron su optimismo sobre el progreso del diálogo.
Un Diálogo Promisorio
Entre los participantes del panel se encontraban Martín Famulari, presidente del Instituto Nacional de Semillas (Inase); Alfredo Paseyro, director ejecutivo de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA); Pablo Ginestet, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap); y Marcelo Torres, presidente de Aapresid. Todos coincidieron en que la ley de semillas vigente, que data de 1973, ha quedado desactualizada y no refleja los cambios que ha experimentado la agricultura moderna.
La Necesidad de un Marco Actualizado
Famulari subrayó que la legislación actual impide la evolución del sector y que es fundamental avanzar hacia un marco más adaptado a las necesidades contemporáneas. Por su parte, Paseyro enfatizó la importancia de recuperar el liderazgo de Argentina en este ámbito, proponiendo reglas que otorguen previsibilidad a las inversiones en mejoramiento genético.
Convergencia en el Diálogo
A pesar de las diferencias que persisten, los participantes del panel afirmaron que el diálogo ha progresado significativamente desde el inicio de las negociaciones. Famulari mencionó que la primera reunión estuvo marcada por desconfianza, pero ahora se han logrado puntos de coincidencia en temas centrales. «Hoy estamos en una situación donde la producción reconoce la necesidad de pagar por el uso de semillas», comentó.
Desafíos por Definir
El uso propio de semillas sigue siendo un tema conflictivo, pero la discusión actual se centra en cómo implementar un esquema que permita el pago por el uso de genética. Paseyro afirmó que esta práctica es inevitable, y Torres añadió que se ha comenzado a construir un acuerdo sobre el «uso propio incremental», donde el productor pagaría al ampliar la superficie sembrada con la misma variedad.
Avances hacia UPOV 91
Otro punto de debate importante es la adhesión a UPOV 91. Famulari indicó que el Gobierno se comprometió a enviar esta propuesta al Congreso, aunque la reglamentación será crucial. Ginestet sugirió que la discusión no se limite a elegir entre UPOV 78 y UPOV 91, sino que debería considerarse un nuevo marco, el «UPOV 2026», que contemple las innovaciones en biotecnología y edición génica.
Conclusión
La reforma de la ley de semillas se perfila como un tema esencial para el futuro de la agricultura en Argentina, con la esperanza de que las negociaciones actuales puedan dar lugar a un acuerdo que beneficie a todos los sectores involucrados.
Fuente: La Nación



