El acto oficial reunió a autoridades, instituciones y vecinos, con emotivos discursos y el recuerdo de los desaparecidos locales.
En el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, el Gobierno de Florentino Ameghino llevó adelante un acto conmemorativo a 50 años del golpe de Estado de 1976, en una jornada marcada por la reflexión colectiva, el recuerdo y el compromiso democrático.
El encuentro reunió a autoridades municipales, familiares de desaparecidos, representantes de instituciones y vecinos, quienes participaron de un espacio cargado de respeto y memoria.
Uno de los momentos más significativos fue la mención de los desaparecidos ameghinenses, recordando a Graciela Sara Bisbal, Roberto Bratschi, Eugenio Alberto Bongianino, Ángel Enrique Brandazza, Rodolfo Mario Eder, Ernesto Bonifacio Lahourcade, Raúl Mario Mayorga y Roberto Osvaldo Suárez, en un gesto que reafirmó que cada nombre sigue presente en la memoria colectiva.
Durante el acto, la directora de Cultura, María Pía Garbuglia, puso en contexto histórico el golpe de Estado y su impacto en la sociedad:
“El golpe de Estado de 1976 en Argentina marcó un antes y un después en la historia de nuestro país. Fue un evento trágico que dejó una profunda huella en la sociedad”, expresó.
En su mensaje, también hizo hincapié en el contexto previo al quiebre institucional:
“Argentina atravesaba una crisis política, económica y social, con una creciente violencia y una fuerte polarización ideológica”, señaló, al tiempo que describió que “se instauró una dictadura militar que gobernaría el país durante casi una década, imponiendo un régimen de terror, represión y violación de los derechos humanos”.
Garbuglia remarcó la importancia de sostener el ejercicio de la memoria como herramienta para el presente y el futuro:
“Recordar el golpe del 76 es no olvidar y es fundamental en la construcción de una sociedad más justa y democrática”, afirmó.
Y concluyó con un llamado a la conciencia colectiva:
“Sigamos recordando esta fecha para que nunca más se repitan los errores del pasado. La memoria colectiva es esencial para prevenir la repetición de estos crímenes”.
En otro momento significativo de la jornada, el intendente municipal, Nahuel Mittelbach, realizó la entrega de un presente a la familia de Roberto Osvaldo Suárez, en un gesto de reconocimiento, memoria y acompañamiento institucional. La acción se enmarcó en el homenaje a los desaparecidos ameghinenses, reafirmando el compromiso de la comunidad con el recuerdo y la reivindicación de sus historias.
Por su parte, el intendente municipal, Nahuel Mittelbach, brindó un discurso con una fuerte impronta histórica y reflexiva, en el que señaló que, a pesar de no haber vivido aquella época, “es imposible no sentirse interpelado por la historia”.
En ese sentido, subrayó la necesidad de analizar el pasado para comprender el presente:
“Si realmente tenemos la vocación de no repetir la historia, es necesario hacer una reflexión sobre el presente”, sostuvo.
El jefe comunal realizó un repaso por los golpes de Estado en Argentina y destacó el quiebre del orden democrático:
“Cuando determinados poderes no estaban de acuerdo con el rumbo que elegían las mayorías, arrebataban el poder por la fuerza, violando las reglas que nos habíamos dado para convivir en sociedad”.
Al referirse específicamente a la última dictadura, fue contundente:
“El golpe de Estado de 1976 fue el golpe más violento y aterrador que vivió nuestra patria”, afirmó.
Y agregó, con crudeza:
“El terrorismo de Estado secuestró gente, la hizo desaparecer, torturó, secuestró bebés y sembró terror, muerte y miedo en la República Argentina”.
Mittelbach también planteó una reflexión vinculada al presente y al debate público:
“Si no queremos repetir la historia, no podemos permitir que se insulte a quien piensa distinto”, expresó, advirtiendo sobre los riesgos de naturalizar ciertos discursos.
En el cierre, convocó a sostener el compromiso democrático y la defensa de los derechos humanos:
“La democracia es una construcción permanente que exige compromiso y defensa todos los días”, concluyó.
El acto dejó un mensaje claro: a 50 años del golpe de Estado, la memoria sigue siendo una herramienta indispensable para construir una sociedad más justa, democrática y respetuosa de los derechos humanos, reafirmando el compromiso colectivo del Nunca Más.



















